La alegría y la conexión interna con tu Ser están relacionadas. Aunque se piensa que las circunstancias externas son las que nos producen alegría, en realidad es nuestra conexión interna, la creadora de este estado emocional. Estás paseando tranquilamente, contemplas el cielo, escuchas música que te encanta o conversas con alguien querido, entonces te sientes alegre. Es decir, estás conectado con tu Ser.
Entonces podemos utilizar la alegría como un termómetro espiritual. Si estamos alegres, entusiasmados con la vida, estamos conectados; si estamos tristes, melancólicos o apáticos significa que hay una desconexión interna. Algunas religiones incluso consideran que la falta de alegría es consecuencia de una desconexión con Dios.
Nuestro Ser no está preocupado por el mañana. Sabe que todo irá bien y que cualquier circunstancia se puede superar. Las enseñanzas de Abraham-Hicks utilizan las emociones como un sistema de orientación y proclaman que sentirse bien es un indicador de estar alineados con la Fuente. Entonces, en lugar de preguntarnos: «¿Cómo puedo conseguir aquello que me hará feliz?», podemos preguntarnos: «¿Qué puedo hacer ahora para sentirme mejor?».
Tiferet: el lugar de la alegría profunda
En el Árbol de la Vida Tiferet representa al Ser, el lugar de la Verdad, de la Belleza y de la Bondad. También es el lugar de la alegría y la paz profundas. Cuando tenemos miedo o necesidad de aprobación, seguridad o control, nos alejamos de nuestro centro y vivimos desde nuestro ego, y no desde nuestro Ser. Cuando nos colocamos en Tiferet, aunque exteriormente parece que tenemos problemas, interiormente estamos serenos. Podemos sonreír en circunstancias que no propician una sonrisa, ya que en Tiferet nos centramos en el futuro que queremos, no en el presente que nos desagrada.
Imagina que recibes una noticia que altera tus planes. Puedes pasar horas estresado o puedes preguntarte: «¿Cómo contemplaría esta situación mi Ser?».

No necesitas esperar a que todo vaya bien para estar alegre
La mayoría de las personas posponen la alegría. Piensan que estarán bien cuando resuelva un problema concreto: estará contento cuando gane más dinero, disfrutará cuando encuentre pareja; será feliz cuando sus hijos estén bien. Es decir, ponen su condición emocional en manos del mundo exterior, sin darse cuenta que siempre aparecerá algo que no sea perfecto ya que la vida siempre nos traerá situaciones inciertas.
Un ejercicio que podemos realizar es empezar cada mañana con una pregunta: «¿Qué puedo hacer hoy para sentirme alegre?». Quizá podemos meditar diez minutos, caminar por la naturaleza, llamar a alguien querido, escuchar música, escribir o simplemente desayunar tranquilamente contemplando el amanecer.
También podemos observar nuestro estado emocional durante el día. ¿Con qué personas aparece? ¿Qué actividades hacen que perdamos la noción del tiempo? ¿Cuándo sentimos entusiasmo, expansión y ganas de vivir? Incluso podemos terminar el día preguntándonos: «¿En qué momento me he sentido hoy verdaderamente vivo?». Entonces iremos descubriendo patrones. Hoy puedes empezar. Busca algún motivo para estar alegre y conéctate con tu Ser.
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