Muchas veces en la vida, entramos en una rueda que nos arrastra. Terminamos una semana y comenzamos la siguiente y así pasan los años sin preguntarnos si estamos viviendo la vida que realmente queremos vivir. Por eso es tan importante crear momentos de reflexión. Es recomendable crear estos momentos en tres ocasiones: Una vez al año (normalmente al principio del año nuevo) para elegir la dirección principal de nuestra vida, una vez al trimestre para evaluar esta dirección y una vez por semana para valorar que tal vamos.
Al principio del año, decidir hacia dónde queremos caminar
Una vez al año merece la pena fijar la dirección del «barco» de tu vida. Es recomendable tomarse varios días alejado del ruido habitual para preguntarnos hacia donde queremos ir. De esta manera se elige una dirección consciente. El Árbol de la Vida te puede ayudar para tomar estas decisiones: ¿Cómo quieres estar físicamente? ¿Qué relaciones quieres cultivar y con quién te quieres relacionar? ¿Qué tipo de pensamientos quieres tener? ¿Qué deseas crear? ¿Qué experiencias quieres vivir? ¿Cómo quieres desarrollarte espiritualmente?
Por ejemplo, quizá descubras que quieres mejorar físicamente, dedicarte más tiempo a ti, comenzar ese proyecto que llevas años posponiendo, viajar donde mejor te sientes, o aprender algo nuevo… En estos días de reflexión puedes fijar estos objetivos. Se trata de poner una brújula interna que indique la dirección principal.
Una vez por trimestre, evaluar si vas en la dirección correcta
Cada tres meses podemos parar y ver si seguimos en la dirección adecuada o si nos hemos salido de nuestro objetivo. Lo ideal es tomarse un día de descanso y reflexión para comprobar si aquello que nos propusimos está ocurriendo realmente o si hemos de modificar el rumbo. Puedes revisar las diferentes áreas del Árbol de la Vida y preguntarte: ¿qué ha mejorado durante estos meses?, ¿qué se ha deteriorado?, ¿dónde estoy poniendo mi energía?, ¿qué estoy dejando de lado? Quizá descubras que profesionalmente estás avanzando, pero apenas tienes tiempo para las personas que quieres. O que estás cuidando tu cuerpo, pero has abandonado tu práctica espiritual.
Esta revisión trimestral nos permite corregir el rumbo antes de alejarnos demasiado de nuestro camino. También podemos descubrir las cosas que hacemos bien, reconocerlas y preguntarnos: ¿qué estoy haciendo bien? Reflexionar sobre nuestra vida consiste en reconocer todo lo maravilloso que hemos hecho.
Una vez por semana analizar la semana con el Árbol de la Vida
Una vez a la semana te invito a que reflexiones sobre la semana anterior. Si quieres puedes hacer el Test del Árbol de la Vida. https://gonzalorey.es/evaluacion-arbol-de-la-vida/ La idea es que te detengas y observes cómo te encuentras en las diferentes áreas representadas por las 11 Sefirot.
Imagina que has tenido una semana complicada en el trabajo. Quizá al hacer el test descubras que físicamente estás bien, que tus relaciones también funcionan bien, pero tu mente ha estado preocupada. Ese test te proporciona información necesaria para fijar el objetivo de la semana siguiente: Puedes decidir dedicar la siguiente semana más tiempo al silencio, caminar, meditar o simplemente vigilar tus pensamientos.
Recuerda No estás intentando sacar un diez en el Árbol de la Vida, sino que estás intentando equilibrar y mejorar.
Reflexionar para vivir más consciente y alegre
Tenemos entonces tres espacios diferentes: cada semana observamos, cada trimestre corregimos y cada año elegimos la dirección.
El Árbol de la Vida puede ayudarnos porque podemos hacer este ejercicio desde diferentes dimensiones: física, psicológica, espiritual y divina. Además, estos momentos de reflexión pueden ser algo agradable. Prepararte un café, salir a un lugar bonito, irte al lugar que te encanta: Reflexionar sobre tu vida puede ser un gran momento.
Si aún no conoces el Árbol de la Vida puede leer estos artículos ¿Qué es el Árbol de la Vida? o Beneficios de conocer el Árbol de la Vida o apuntarte a este curso completo https://gonzalorey.es/curso-completo-el-arbol-de-la-vida/