Alineación de las tríadas inferiores del Árbol
La coherencia entre pensar, sentir y hacer es uno de los principales equilibrios necesarios en nuestra psique.
Cuando lo que pensamos, sentimos y hacemos están alineados, somos capaces de materializar aquello que deseamos, porque no hay contradicciones internas que frenen el flujo creativo que viene desde la parte de arriba del Árbol.
En el Árbol de la Vida, esta coherencia se trabaja a través de las tres tríadas próximas a Yesod:
- la tríada del pensamiento,
- la tríada del sentimiento,
- y la tríada de la acción.
En el diagrama del Árbol de la Vida desarrollado por Shimon Halevi, donde se representa la psique humana, pueden verse estas tríadas inferiores.

El origen de la incoherencia
Cuando somos pequeños se forma el programa del ego, cuya principal labor es proporcionar la supervivencia. Entonces si hacemos aquello que nuestros padres quieren, vamos a obtener el alimento; pero a cambio comenzamos a renunciar a nuestro deseo. Junto con el programa del ego, vienen emociones como el miedo o la culpa, que hacen que, entre otras cosas:
- Pensemos una cosa, pero decimos otra para no molestar.
- Sentimos algo, pero hacemos lo contrario de lo que sentimos para no ser castigados.
- Hacemos aquello que no queremos hacer para que nos aprueben.
Esta incoherencia hace que la parte de abajo de nuestro Árbol se descoordine. Por ejemplo, sentimos que nos merecemos vivir con más abundancia, pero pensamos que tener dinero es malo por una creencia que nos inculcaron de pequeños. Entonces cuando vayamos a realizar acciones para tener más dinero, vamos a pararlas para no ser “malos” y para no sentirnos culpables por tener. Entonces nuestra energía vital se divide: es como pisar el acelerador y el freno al mismo tiempo.
Rectificar la incoherencia interna
Para rectificar esta contradicción debemos situarnos primero en Tiferet, el centro del Árbol y el lugar de la Verdad, de la Belleza y de la Bondad. Desde ahí, podemos hacernos la siguiente pregunta:
¿Qué es lo que verdaderamente deseo?
Luego, continúa con esta reflexión:
¿Lo que pienso, lo que siento y lo que hago están alineados?
Si no lo están, puedes comenzar a alinear las tres tríadas poco a poco. En este proceso quizás descubras emociones como el miedo, la culpa o la ira detrás de tu incoherencia. No las reprimas: obsérvalas, reconócelas y suéltalas.