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BLOG DE GONZALO SIMÓN REY

La recapitulación semanal es un ejercicio sencillo que nos puede servir de gran ayuda. Consiste en dedicar un tiempo a repasar los diferentes aspectos y situaciones que han ocurrido en nuestra vida. Sería equivalente a realizar un examen de conciencia. Este examen es un momento de honestidad con uno mismo para contemplar la vida de forma objetiva. Pero este examen no es para castigarnos o para hacernos sentir culpables, sino para conocernos mejor y mejorar.

La vida moderna nos obliga a vivir con mucha rapidez, sin detenernos a observar qué estamos haciendo bien y qué necesitamos mejorar o equilibrar. Al observamos cada cierto tiempo podemos rectificar los pequeños desequilibrios que van ocurriendo. De este modo no necesitamos experimentar una crisis para volver a nuestro centro (las grandes crisis personales se producen cuando nos hemos desequilibrado mucho y entonces la vida nos obliga a rectificar de forma brusca). A lo largo de la historia, muchas tradiciones espirituales han recomendado dedicar un tiempo al examen de conciencia. En la Iglesia Católica, por ejemplo, el sacramento de la Confesión comienza precisamente con un examen de conciencia.

Cuando somos sinceros con nosotros mismos descubrimos hábitos que antes pasaban desapercibidos. Quizá hemos reaccionado con impaciencia, hemos hablado demasiado, hemos descuidado nuestro cuerpo o hemos tomado decisiones por miedo. Así como un deportista revisa sus entrenamientos para mejorar su rendimiento o un empresario analiza los resultados de su negocio para mejorar, quien desea avanzar espiritualmente necesita revisar periódicamente diferentes aspectos de su vida.

Planifica una hora a la semana para esta actividad

La recapitulación semanal apenas requiere una hora por semana. Para realizarla necesitas solo un lugar tranquilo o que te sientas a gusto. Yo lo suelo hacer los sábados por la mañana en una cafetería que me encanta. Si puedes realiza el ejercicio el mismo día de la semana y, de esta manera, conviertes el ejercicio en un hábito.

Durante el tiempo de revisión puedes recordar los principales acontecimientos de los últimos siete días. Pregúntate qué decisiones fueron acertadas, dónde actuaste desde el amor y dónde reaccionaste desde el miedo, la búsqueda de seguridad, la necesidad de aprobación o el deseo de control. También puedes observar aquellos aspectos donde has dedicado más tiempo a tu desarrollo personal y espiritual.

El Árbol de la Vida como guía del ejercicio

El Árbol de la Vida es un cuerpo de conocimiento extraordinario que nos puede ayudar a realizar este examen de conciencia. Aquí tienes un ejemplo sobre cómo lo podemos recorrer:

Inicialmente podemos preguntarnos cómo hemos tratado a nuestro cuerpo físico en Malkuth, si hemos actuado desde la aprobación, la seguridad o el control en Yesod y cómo han sido nuestros pensamientos en Hod o las acciones en Nezah. Con estas cuatro Sefirot hemos completado la parte de abajo del Árbol.

Después nos centramos en la tríada del alma. Entonces observamos si hemos vivido desde la Verdad, la Belleza y la Bondad en Tiferet, si hemos sido disciplinados en Gevurah o misericordiosos (Hesed). Aquí observamos si hemos sido equilibrados en el dar y recibir.

A continuación subimos a la parte espiritual y valoramos la relación con nuestros guías (Daat), si hemos vivido desde nuestros principios (Binah), si hemos sido creativos (Hokhmah) o cuál ha sido nuestra relación con la divinidad (Keter). Así completamos la parte de arriba del Árbol.

En este enlace puedes hacer un test para evaluar cómo está tu Árbol personal y además te saldrá dibujado el mismo en colores en función de tus respuestas. https://gonzalorey.es/evaluacion-arbol-de-la-vida/

Rectificar para permitir que la energía divina llegue a la tierra.

El verdadero objetivo del examen de conciencia es que equilibremos nuestro Árbol personal y desbloqueemos posible energía estancada en alguna de las Sefirot. Por ejemplo, si hemos descuidado nuestra salud, podemos poner el enfoque en Malkuth durante la semana siguiente. Así con todas las Sefirot.

También podemos trabajar con parejas de Sefirot o con tríadas. Podemos observar si están equilibradas las tríadas del pensamiento, sentimiento y acción o si existe una buena relación entre el dar y el recibir (tríada del alma).

Desde aquí te invito a que conviertas la recapitulación semanal en un hábito y así verás cómo el Árbol de la Vida te va ayudando en tu día a día.

Si quieres leer alguno de mis artículos aquí te dejo una muestra de ellos.
https://gonzalorey.es/que-es-el-arbol-de-la-vida/
https://gonzalorey.es/el-proceso-de-perdon-retoma-tu-poder/
https://gonzalorey.es/pensar-sentir-hacer/

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