Un ancestral cuerpo de conocimiento espiritual
El Árbol de la Vida es uno de los símbolos espirituales más antiguos y profundos. Desde el principio de los tiempos ha sido una referencia para la humanidad ayudarnos a comprender la realidad, a nosotros mismos y a Dios.
Según la Tradición, el Absoluto, antes de crear el mundo manifestado, se otorgó a Sí Mismo primero las leyes que regirían el mundo. Y esas leyes están representadas en el Árbol de la Vida; es decir, primero se creó el patrón de la existencia y luego la Existencia manifestada.
En esta imagen puedes observar la representación del Árbol de la Vida: un diagrama de 11 esferas y 22 senderos unidos entre sí.

La Tradición nos cuenta que, el Absoluto, hizo un espacio vacío dentro de Sí Mismo y este espacio lo llenó con de una Luz infinita. Dentro de ese espacio de luz infinita incorporó el Árbol de la Vida, que es el cuerpo de conocimiento que explica la totalidad de la realidad manifestada, es decir los cuatro mundos de la creación (mundo físico, psicológico, espiritual y divino).
Por eso, el Árbol no es algo externo o lejano, sino que pertenece al mundo que vivimos. Por este motivo, gracias al estudio del Árbol de la Vida, podemos conocer el mundo, a nosotros y a la divinidad.
Un conocimiento universal
Aunque el Árbol de la Vida ha sido estudiado principalmente dentro de la tradición judía, también ha sido utilizado por místicos cristianos, árabes y estudiosos de distintas culturas. Esto significa que, aunque se asocie con el judaísmo, es una herramienta universal válida para todos los seres humanos.
Su forma más conocida es un diagrama compuesto por once esferas, llamadas Sefirot, unidas por veintidós senderos. Las Sefirot han recibido muchos nombres a lo largo de la historia: atributos divinos, palabras sagradas, instrumentos de Dios, estados de conciencia, las 10 caras, las Manos o Túnicas de Dios, los Zafiros… pero nosotros nos quedaremos con la palabra Sefira (en singular) para definir una esfera y Sefirot, en plural, para definir al conjunto de esferas que conforman el Árbol de la Vida. Cada Sefira simboliza un aspecto particular de la vida, una cualidad divina, un instrumento de Dios, un tipo de emanación divina, un estado de conciencia…
Características principales del Árbol de la Vida
Estas son las características principales del Árbol de la Vida.
1. Las once esferas están organizadas del siguiente modo: 3 en la columna derecha, 3 en la izquierda y 4 en la columna central, más una esfera diferente llamada Daat (considerada una No-Sefira).
2. El Árbol de la Vida es un Todo interconectado. Es por eso por lo que ocurre en una parte del Árbol afecta al resto. Si hay desequilibrio en un área de tu vida, es probable que lo haya en otras partes.
3. Consta de tres pilares:
- Pilar derecho o pilar de la misericordia revela el principio expansivo.
- Pilar izquierdo o pilar del juicio, revela el principio restrictivo.
- Pilar central o pilar de la conciencia, revela el principio del equilibrio
4. Las Sefirot se unen mediante 22 senderos. Además de estas conexiones principales, existen relaciones internas más sutiles entre las esferas, ya que como hemos dicho todo el Árbol está conectado.
5. El Árbol tiende de forma natural al equilibrio. Así, por ejemplo, cuando una persona vive mucho tiempo en un extremo (exceso de restricción, por ejemplo), al cabo de los años suele vivir el pilar opuesto para aprender ambos pilares.
El Árbol como reflejo de tu psique
Si quieres aplicar el conocimiento del Árbol de la Vida a tu vida diaria, es muy interesante estudiar el Árbol psicológico. Aquí tienes el Árbol desarrollado por Z´ev ben Shimon Halevi, que muestra la psique de una persona. Ahí puedes observar la función de las diferentes Sefirot en función de donde están colocadas:
- Las superiores se relacionan con la divinidad, la intuición, el intelecto y el espíritu.
- Las intermedias conectan con el mundo emocional y el alma.
- Las inferiores se expresan en el cuerpo, la acción y la vida cotidiana.
Esto hace que el Árbol sea tremendamente práctico. Si

Un cuerpo de conocimiento espiritual para vivir mejor
El Árbol de la Vida está vivo, y por lo tanto, nos sirve de guía y podemos dialogar con él. Nos ayuda a observarnos, a comprender lo que nos ocurre a tomar decisiones con más claridad y coherencia. Si quieres incluso en este momento puedes empezar a utilizarlo. Puedes realizar un test de evaluación en este enlace que te llevará un par de minutos y verás tu Árbol coloreado. https://gonzalorey.es/evaluacion-arbol-de-la-vida/
¿Te atreves a mirarte a través de Él?