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BLOG DE GONZALO SIMÓN REY

En algún momento de la vida alguien nos ha hecho daño y se han producido heridas emocionales. A veces estas heridas son grandes, otras veces pequeñas, pero han dejado una marca. Cuando no perdonamos estas heridas quedan abiertas.

¿Por qué es tan importante el perdón?

El perdón no justifica lo que ocurrió, ni niega el dolor que sentimos, pero es un acto de liberación personal. Cuando guardamos rencor, mantenemos una conexión emocional con aquella persona o aquello que nos dañó. Esa conexión consume energía, nubla nuestra claridad y frena nuestra evolución. En otras palabras, nos quita nuestro poder personal. Recuerda que si seguimos recordando lo que nos hicieron significa vivir en la venganza y en la revancha.

¿Qué ocurre si mantengo cuentas pendientes?

Cuando tenemos cuentas pendientes con alguien —personas con quienes no hablamos, a quienes juzgamos o culpamos en silencio— seguimos reviviendo una herida no cerrada. Esa energía nos quita fuerza vital, foco y alegría. Cerrar esas cuentas no significa que tengamos que irnos de celebración con la persona que nos hizo daño. Significa liberarnos internamente, y dar un paso hacia delante.

Recuerda también que tus emociones modifican tu campo energético, y que tu estado físico responde a las frecuencias en las que vibras.

  • Emociones como el resentimiento hacen que el cuerpo vibre en frecuencias bajas, afectando negativamente a los órganos y sistemas.
  • Emociones como el perdón y la magnanimidad elevan la frecuencia del cuerpo, favoreciendo la salud.

Cuando perdonamos, recuperamos el poder

El rencor nos mantiene atados al pasado. Nos deja en el rol de víctima y seguimos dándole el poder a esa persona o a esa situación.

Cuando perdonamos recuperamos ese poder. Esto no significa debilidad. Es un acto de fuerza interior. Es declarar: “No voy a seguir cargando esa historia. Bendigo mi camino de aprendizaje.”

¿Dónde se produce el perdón en el Árbol de la Vida?

En el Árbol de la Vida, el perdón está relacionado con Hesed, la Sefira ligada a la misericordia, la magnanimidad, la generosidad, el decir que sí a la vida, la abundancia. Entonces, si tenemos cuentas pendientes negamos nuestra abundancia. El rencor nos trae escasez y la magnanimidad nos trae abundancia y vitalidad.

¿Cuáles son las fases del perdón?

  1. No quiero perdonar. La persona está encerrada en el resentimiento y le cuesta iniciar el perdón.
  2. Valoro la situación. En esta fase se observa la situación con objetividad y ve la situación desde el punto de vista del otro, viendo los motivos inconscientes a los que le llevó a actuar así (normalmente la persona que nos hizo daño buscaba ser querido de una forma equivocada).
  3. No hay nada que perdonar. En esta fase te das cuenta que no hay nada que perdonar porque esa persona que nos hizo daño vino a nuestra vida para que aprendiéramos una lección concreta.
  4. Gracias: La última fase es dar las gracias a la otra persona porque sin su intervención no habríamos crecido. Es decir, gracias a la reflexión que nos produce el dolor, crecemos y nos fortalecemos.

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