Hay conversaciones que tienen una cualidad diferente ya que son conversaciones desde el Ser. Estas conversaciones se dan cuando se produce un encuentro de dos personas desde Tiferet, de corazón a corazón. Y dejan huella. Si has tenido alguna vez conversaciones de este tipo, sabes a qué me refiero. Son conversaciones desde el alma.
Las mayoría de las conversaciones del día a día giran alrededor de temas mundanos: los resultados deportivos, la vida de los famosos, la ropa de moda que se lleva en el verano… Luego están las conversaciones del “mundo animal” en torno al dinero, cómo conseguir más poder o cómo seducir a otros. Pero las conversaciones desde el alma son diferentes. Cuando dos personas conectan a ese nivel, la conversación entra en una dimensión diferente. De hecho, una sola conversación desde el alma puede cambiar el rumbo de una vida.
Los encuentros “providenciales”
Lo ideal es que se tengan conversaciones de este tipo en el día a día, con la pareja o con los amigos. Pero también es habitual que estas conversaciones se produzcan en encuentros “providenciales” con desconocidos. Quizás viajando en el metro o en una reunión social, alguien, sin conocernos de nada, se abre de corazón y nos cuenta cosas sobre su vida que no había contado a nadie. Entonces nos habla de acciones de las que se arrepiente, traumas del pasado, dramas profundos o encrucijadas que está viviendo. Es decir, expresa un dolor que quizás lleva guardando durante años. A veces incluso rompe a llorar porque, por primera vez, siente que es escuchado y puede expresar todo lo que llevaba acumulado.
Estos encuentros con desconocidos normalmente están planeados por la Providencia para poder dar esperanza a esa persona y mostrarle un rumbo nuevo vital. Es probable que, durante la conversación, la persona escuche algo que, probablemente nadie le ha transmitido hasta ese momento. De hecho le puede cambiar la vida.
En mi caso, cuando tenía 21 años, tuve esta conversación con una profesora que ni siquiera me daba clase. Tras escucharme me dijo que me comprara el libro “Creatividad y Plenitud de Vida” de Antonio Blay y que me pusiera a escuchar mi respiración 10 minutos al día. Esa conversación cambió mi vida.
¿Cómo actuar si alguien viene a ti?
Cuando estamos en el camino espiritual, desprendemos una energía que invita a los desconocidos a que confíen en nosotros y nos cuenten cosas que no se atreven a decir a nadie. Se dan cuenta inconscientemente que les podemos transmitir la orientación necesaria.
Por eso, cuando sientas que alguien quiere hablar contigo, intenta colocarte conscientemente en Tiferet, con los cinco sentidos en el presente. Escucha con atención plena, sin interrupciones y sin juicio y permite que la otra persona se exprese completamente para que tu presencia comience a transformar a la persona. De esta manera se va a sentir apreciada y comprendida nivel del alma. Si lo consigues el momento va a ser único para ambos, como si se entrara en otra dimensión.
Durante esos encuentros, la esencia de Keter, la Inteligencia Amorosa Universal, comienza a actuar a través de nosotros. Entonces te darás cuenta que las palabras adecuadas irán surgiendo de ti naturalmente. Y cuando la conversación tenga que terminarse notarás un cambio en la calidad de la energía y ambos volveréis a vuestros quehaceres habituales.
La escucha
Una de las grandes cualidades de Tiferet es la escucha plena. La mayoría de las personas están esperando el turno para hablar sin escuchar verdaderamente al otro. Pero escuchar significa estar completamente presente con la otra persona. Hoy en día esto resulta difícil porque vivimos rodeados de distracciones, teléfonos móviles y estímulos constantes que hacen que nuestra atención se disperse. Las conversaciones más transformadoras aparecen cuando dejamos espacio para que el otro pueda expresarse plenamente. El silencio consciente es parte de esta escucha espiritual.
“Momo” un libro extraordinario de Michael Ende, narra la historia de una niña cuya principal virtud era que era capaz de escuchar a los demás. Vivía en las ruinas de un teatro y los vecinos se acercaban a hablar con ella. “Momo sabía escuchar como nadie”, eso decían los vecinos. Momo, en realidad, se colocaba en Tiferet para escuchar a los demás con atención plena.

¿Qué hay detrás de la narrativa y las palabras?
Una forma de comprender profundamente al otro es intentar no quedarnos solo en su narrativa e ir un paso más allá. Entonces, cuando alguien nos habla, nos podemos preguntar: ¿Qué es lo que realmente me está queriendo decir? ¿Qué emoción profunda hay más allá de sus palabras?
Si hacemos esto dejamos atrás nuestro personaje social y permitimos comprender al otro en profundidad. Imagina a una persona que habla de sus problemas laborales; quizás está expresando una profunda sensación de no sentirse valorada. O una persona que critica continuamente a los demás; quizá esté mostrando un gran sufrimiento interior por no sentirse amada.
Además estas conversaciones desde el alma llevan un aprendizaje tanto para los dos. Cuando escuchamos al otro aprendemos algo sobre la vida, sobre el ser humano y sobre nosotros mismos. Quizás hayas vivido algún encuentro así. Conversaciones inesperadas que terminan siendo inolvidables. Encuentros que dejan una sensación de paz y comprensión. Y probablemente descubras que esas conversaciones son algunas de las más importantes de toda la vida.
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