El Árbol de la Vida se puede utilizar para identificar las etapas vitales por las que pasamos. Cada Sefirot es una etapa y aproximadamente cada 7 años pasamos a la siguiente. Cada etapa supone una iniciación, y como toda iniciación, va ligada a una pequeña crisis. Si superamos la crisis pasamos a la siguiente etapa. En el siguiente Árbol de Shimon Halevi puedes identificar estas etapas vitales.

Análisis de las etapas vitales
1. Malkuth
El alma, que estaba “descansando” en la Casa del Tesoro de las Almas, decide encarnarse y este proceso no es fácil. De pronto se encuentra en el mundo físico donde tiene que acostumbrarse a una luz cegadora, a la necesidad de comer, al frío, al calor, a los ruidos, a adultos hablando en un tono muy alto… es decir, pasa de estar en un entorno armónico a un lugar con estímulos externos disonantes.
Es frecuente que los niños en la primera etapa vital se planteen si quieren continuar con la encarnación. Entonces enferman y duermen durante muchos días seguidos. En este período se preguntan si quieren realmente continuar con la encarnación (superando la iniciación de Malkuth) o prefieren regresar a la Casa del Tesoro de las Almas para preparar mejor una encarnación futura.
2. Yesod
En esta etapa se comienza a formar el ego, su programa. Los niños necesitan recibir la comida, tener un sitio donde resguardarse y obtener el afecto de los padres. Aquí es cuando los niños aprenden a adaptarse al entorno y se dan cuenta que para sobrevivir necesitan cumplir los deseos de las personas de las que dependen. Es aquí cuando se forman los tres pilares que sostienen al ego: aprobación, seguridad y control.
Al mismo tiempo se va creando una imagen de lo que somos y comenzamos a separar el mundo externo de nuestro mundo interno generando una “piel psicológica”. La crisis en Yesod se produce cuando esta imagen que tenemos de nosotros se rompe. Por ejemplo al incorporarnos a la guardería o al colegio descubrimos que tenemos que compartir el amor y la atención de las figuras de autoridad. En esta crisis tenemos que aceptar al otro y darnos cuenta que no somos tan especiales como el ego se cree.
En algún momento durante el camino espiritual habrá que dejar de alimentar a los tres pilares del ego y dejar de hacer cosas por aprobación, seguridad o control. Esto no será fácil porque en esta etapa es cuando hemos aprendido a recibir el alimento y la atención conforme a estos tres pilares.
3. Hod
En Hod aprendemos el lenguaje y la educación general básica de nuestra comunidad. Esta etapa suele alargarse hasta los 14 años y al final de la misma se ha terminado la etapa infantil que suele coincidir con una ceremonia de iniciación en la comunidad (en el mundo cristiano es la Confirmación).
Aceptar el lenguaje no es sencillo ya que antes de aprenderlo interpretábamos la realidad de una forma amplia y extensa, a través de colores y formas. Al instalarnos el lenguaje reducimos la descripción del mundo a una lógica y a unos cientos de palabras. Esto puede ser muy doloroso puesto que tenemos que restringirnos a una estructura limitada y a una lógica lingüística. La crisis de Hod es aceptar esta estructura a cambio de poder ser miembros de la comunidad de nacimiento.
4. Nezah
Nezah corresponde a la etapa adolescente. Aquí salimos al mundo, nos hacemos asertivos, empezamos a cuestionar las normas familiares y sociales y el sistema de creencias que se nos ha transmitido. Además probamos cosas, nos enamoramos, viajamos, descubrimos el mundo por nosotros mismos. Es la época de las primeras grandes experiencias vitales, del primer amor, de la lucha por la independencia y el cuestionamiento de las leyes y la autoridad.
El adolescente se cree omnipotente y la iniciación de Nezah nos lleva a probar los límites. La crisis de Nezah viene cuando tenemos que aceptar el límite social. A veces la adolescencia lleva a probar cosas y realizar excesos. Lo normal es que salgamos de esta etapa con alguna magulladura, aunque a veces se producen accidentes graves.
5. Tiferet
En una vida ideal llegamos y nos establecemos en Tiferet entre los 21 y los 28 años. Aquí la persona tiene suficiente madurez como tomar sus propias decisiones y determinar su vida. Tiferet es la etapa relacionada con la confianza en uno mismo, nos preguntamos quién queremos ser realmente, elegimos un camino, una dirección vital y aceptamos que somos 100% responsables de lo que nos ocurre.
La crisis de Tiferet se da cuando no queremos asumir esa responsabilidad y queremos seguir viviendo como adolescentes, sin asumir responsabilidades y convertirnos en víctimas de la sociedad o de los demás. Asumir la responsabilidad de vivir desde Tiferet es difícil y por eso la mayoría de las personas elige inconscientemente retornar a la parte de abajo del Árbol: vivir una vida mecánica, determinada por otros a merced de las circunstancias. En Tiferet podemos establecer nuestro destino como individuos plenos pero en Yesod compartimos el destino colectivo de nuestra comunidad.
6. Gevurah
En Gevurah es la etapa donde nos centramos en la familia que hemos formado y en la carrera profesional. En Tiferet hemos decidido la dirección de nuestra vida y en Gevurah nos enfocamos en esa dirección y ponemos la energía y el enfoque en la vida que hemos determinado.
La crisis de Gevurah se produce cuando no somos capaces de enfocamos o cuando no tenemos la disciplina suficiente y entonces la energía se disipa. Si somos maduros seremos capaces de disciplinarnos, pero si no lo somos la vida se encargará de disciplinarnos. Sin disciplina es difícil llegar a materializar algo en el mundo.
7. Hesed
En Hesed comenzamos a ver los frutos de lo que hemos construido. Si hemos tomado una decisión para determinar nuestra vida en Tiferet y hemos aplicado el enfoque y la disciplina de Gevurah, lo normal es que hayamos sido capaces de generar un patrimonio y llegar a tener una estabilidad financiera.
Es probable además que hayamos generado un exceso de recursos que podemos devolver a la comunidad. Hesed es la etapa relacionada la generosidad donde podemos devolver a la comunidad lo que hemos recibido, en el plano material y en relación al conocimiento.
La crisis en Hesed se produce cuando no hemos sido generar recursos suficientes y nos encontramos con 40 años sin la estabilidad necesaria. En esta época además se produce la oposición de Urano y que suele estar ligada a la crisis de los 40.
8. Daat
En Daat entramos de lleno en la tríada del espíritu y nos preguntamos por el significado profundo de nuestra vida. En esta etapa se suele despertar el interés por la espiritualidad, el autoconocimiento y se suele comenzar con la meditación y la contemplación. De hecho, en algunas escuelas espirituales no se permite el acceso a las mismas hasta que la persona no haya cumplido con éxito la etapa de Hesed. Es decir, antes de estudiar espiritualidad es necesario haber sabido ganarse la vida y generar recursos suficientes para poder dedicar tiempo al estudio y a las prácticas espirituales.
Es posible que aquí se establezca la conexión con guías y maestros desencarnados y que nos demos cuenta que nuestra historia personal forme parte de un plan más amplio. Entonces aparece el sentido de transcendencia y comprendemos el significado de nuestras existencia. La crisis se produce cuando negamos este sentido de trascendencia y nuestra espiritualidad; entonces es frecuente que la persona quiera seguir acumulando recursos en Hesed para no adentrarse en el conocimiento espiritual.
9. Binah
Binah se relaciona con la vejez temprana y suele coincidir con la jubilación y el segundo retorno de Saturno. En esta etapa, el trabajo, el cual ocupaba la mayor parte del tiempo, se termina. En esta etapa nos solemos liberar de muchas cargas, vemos con claridad cuál ha sido nuestra filosofía de vida y podemos soltar sistemas de creencias que nos habían esclavizado.
En Binah además podemos analizar nuestra vida con objetividad: vemos el conjunto, las decisiones, los errores y los aciertos desde una perspectiva más amplia.
La crisis en Binah puede dar lugar a un vacío existencial. Al jubilarnos recibimos el mensaje de que ya no somos útiles y tenemos mucho tiempo para pensar. La crisis se supera reinventándonos, liberándonos de patrones colectivos y viendo como podemos aportar nuestra sabiduria y experiencia a las siguientes generaciones.
10. Hokhmah
En Hokhmah llegamos a la etapa de la realización espiritual. Aquí, en teoría nos hemos liberado de las cadenas que han regido nuestra vida, hemos dejado atrás los sistemas de creencias rígidos y entramos en un espacio de gran libertad interior. Además somos capaces de decir lo que pensamos puesto que ya no tenemos que defender al ego o a nuestra imagen y nos dejan de importar las opiniones de los demás.
En Hokhmah se da un contacto muy intenso con el mundo espiritual y tenemos revelaciones profundas sobre el sentido de la vida y nos conectamos con otras realidades no físicas.
En esta etapa se produce la transmisión de la sabiduría a los nietos, que aún están abiertos y receptivos. Por eso la relación abuelos–nietos es tan importante: los abuelos pueden ofrecer una orientación espiritual y una sabiduría de vida ya que tienen más tiempo que los padres (que está dedicando su tiempo a sacar adelante a su familia).
La crisis en Hokhmah se produce cuando no se quiere soltar el sistema de creencias de Binah y nos aferramos al cuerpo, a la juventud perdida o a estructuras obsoletas. También se puede rozar la locura o vivir de forma violenta ya que se pueden liberar emociones negativas reprimidas. De pronto se ven muchas cosas que no se habían querido ver: la verdad llega de forma tan cruda que la psique puede desestabilizarse.
11. Keter
Keter representa la etapa de la iluminación. Aquí la persona reconoce quién es en esencia: una chispa divina que ha tomado diferentes cuerpos y vehículos para aprender y servir. En Keter se ve que la muerte no existe como tal, que solo es un cambio de estado, y que la vida ha sido una preparación para este momento de iluminación. Nos damos cuenta que, cada experiencia, incluso la más dolorosa, ha tenido un propósito para que crezcamos espiritualmente y nos conectemos con nuestra esencia divina.
En este punto pueden darse dos posibilidades:
- La persona no llega a la iluminación plena. Entonces se produce el fallecimiento, la revisión post-mortem de la vida, la comprensión de lo que faltaba por rectificar, y una nueva encarnación para seguir trabajando esos aspectos.
- La persona se ilumina. Desde ese momento vive desde Keter, expandiendo luz y amor incondicional al mundo. Tras el fallecimiento, puede elegir voluntariamente volver a encarnarse para ayudar a otros o retornar a la Fuente de donde todo surgió y concluir el ciclo de vidas.
Práctica de contemplación: ¿En qué etapa estás tú?
Normalmente cada etapa se vive cada 7 años pero esto es en líneas generales. Uno puede avanzar muy rápido en una etapa y estancarse en una Sefirot concreta. Te invito ahora a preguntarte:
- ¿En qué Sefirot sientes que necesitas concentrarte?
- ¿Qué crisis reciente podría ser, en realidad, una iniciación?
- ¿En qué punto vital te encuentras?