El camino espiritual es un camino hacia la libertad. En este artículo descubrimos cuáles son esas cuatro fases del camino espiritual:
Fase 1 – La vida determinada por otros.
Cuando viene al mundo una persona, nace en un contexto determinado, en una familia determinada, en una cultura concreta y con unos valores específicos. Por ejemplo, si en una familia, el bisabuelo ha sido abogado, el abuelo ha sido abogado y el padre ha sido abogado, lo normal es que la familia intente que el hijo que nazca siga la saga de abogados de la familia. Aunque el chico tenga una marcada esencia artística, lo normal es que intenten que continue con esa saga de abogados de la familia. Esta determinación no solo ocurre con la profesión, sino que también ocurre con las creencias religiosas, a la hora de elegir a la pareja, a las amistades… Entonces en función de lo abierta o cerrada que sea la familia donde nacemos, así de determinante será su deseo sobre nosotros.
Normalmente hasta que cumplimos 20 años, donde podemos empezar a determinar nuestra vida (es decir, hemos llegado a contactar con Tiferet en el Árbol de la Vida), la mayor parte de personas viven esta determinación externa y muchos no pueden salir de ella, es decir, se quedan ahí el resto de su vida.
Fase 2 – El peregrinaje interior.
La segunda fase comienza cuando la persona se da cuenta de que su vida está siendo determinada por otros y sabe que esa vida no es la que quiere llevar, es decir, no se corresponde con su esencia. Entonces es normal que surja un vacío provocado por hacer algo para que otros le aprueben o le quieran, es decir por cumplir el deseo de otros en lugar del suyo.
Si la persona tiene la suficiente valentía y coraje, iniciará un peregrinaje interior, que también se conoce como camino del héroe. Porque en realidad, salir de lo que otros quieren y de esa determinación externa requiere de realizar un acto heroico.
Lo normal es que esta fase sea bastante solitaria porque se tiene que desapegar de las costumbres y de la determinación familiar. En función de lo cerrada que sea su cultura esta etapa será más difícil o más fácil. Algunos tienen tienen que emigrar a otro país para salir de esa determinación y otros, con una simple conversación con sus familiares pueden iniciar este peregrinaje interior sin necesidad de un cambio tan radical. Independientemente de la dificultad, lo normal es que la persona tenga que vivir un grado elevado de soledad para encontrarse consigo mismo. No es sencillo ir descubriendo quiénes somos y qué es lo que realmente queremos en la vida. El condicionamiento social y cultural es muy fuerte.
En este peregrinaje hay un montón de pruebas y momentos difíciles. También hay mucha presión social para que uno vuelva a la etapa anterior. En el libro de La Llamada, Lorenzo pasa por este peregrinaje. Ahí puedes ver las pruebas típicas por las que pasa un buscador. Aquí puedes ver el libro: https://gonzalorey.es/la-llamada/
Fase 3 – Determinación de la vida propia.
En esta etapa la persona comienza a determinar su vida. Aquí ha llegado a su Tiferet y se da cuenta que tiene una esencia diferente a la de los demás, es decir, se da cuenta que es un individuo propio, que puede tomar sus propias decisiones y que es responsable de su propia vida.
En esta fase la persona se ha dado cuenta que o determina su vida u otros la determinan por ella. Entonces no responsabiliza a nadie de lo que le pasa porque se da cuenta que depende de ella lo que le ocurre.
Fase 4 – Encuentro con la Inteligencia Amorosa Universal
En esta última fase, se encuentra con la Inteligencia Amorosa Universal. Entonces se da cuenta que es parte del Todo y dice: “Hágase tu voluntad y no la mía”. Es decir, después de determinar su vida, sabe que está aquí para colaborar en la expansión universal y para ayudar a la divinidad a que pueda, como dicen los místicos, contemplarse a Sí misma. Es decir, nos damos cuenta que somos instrumentos de la divinidad y aunque mantenemos nuestra esencia vivimos conectados con las fuerzas universales y con la Inteligencia Amorosa Universal que quiere lo mejor para nosotros.

Reflexión
Si tuvieras que ver tu vida con honestidad, ¿en qué fase te encontrarías ahora?