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BLOG DE GONZALO SIMÓN REY

Cuando decidimos salir de nuestro programa del ego y caminar hacia el Ser, hay un elemento indispensable: La Fe. Al realizar un proceso de cambio (por ejemplo, dejar un trabajo que no nos llena para realizar algo que nos apasiona), se pasa por una etapa donde aparecen dudas. En ese momento, la fe es imprescindible.

Cuando queremos cambiar nuestra vida, salir de la vida determinada por el entorno, dejar de vivir desde el “piloto automático”, el ego se suele resistir y escuchamos frases desde nuestra voz interior como: “no sabes lo que haces, mejor ir a lo seguro, no vas a ser capaz”. Y ahí es donde necesitamos fe, que sabe que hay algo extraordinario esperándonos.

El ego busca controlar, el Ser confía

El ego necesita garantías, seguridad, aprobación, control. Necesita ver para creer.

Por el contrario, el Ser sabe esperar; primero cree y después ve.

En una de las mentorías grupales que realizamos, uno de los alumnos comentó: “Estoy soltando un trabajo que me daba estabilidad, pero que me apaga por dentro. No sé exactamente qué vendrá después, pero por primera vez siento que me estoy eligiendo a mí”. Ese es el salto de fe. No porque la persona tenga todas las respuestas, sino porque está dispuesto a caminar en la dirección de su verdad, aunque aún no lo vea reflejado en el mundo físico.

Ni te imaginas la extraordinaria vida que te espera

Cuando una persona vive desde el ego, no tiene la capacidad de imaginar qué es lo que la vida le espera cuando llegue a Tiferet. En mi caso, cuando trabajaba en Londres en banca de inversión (buscando aprobación y seguridad) vivía desde el ego. Era impensable para mi poder dedicarme a escribir y a enseñar el Árbol de la Vida. Esta posibilidad ni siquiera era capaz de imaginarla porque no entraba en mis opciones vitales.

Para poder determinar tu vida necesitas tener confianza: sembrar, regar y cuidar, sabiendo que la cosecha llegará más adelante. Necesitas sostener una visión interna relajada relacionada con el futuro, aunque la realidad física no lo refleje.

Lo más hermoso de este proceso es que la fe también nos empodera, ya que nos marca el camino hacia Tiferet. Nos dice que no somos víctimas de las circunstancias, sino almas en evolución. Que nuestra vida tiene un sentido, y que estamos aquí para descubrirlo, encarnarlo y compartirlo. Y llega un momento donde tu vida cambia y se vuelve EXTRAORDINARIA.

La fe nos devuelve el poder

La fe se cultiva con la práctica espiritual, con espacios de silencio, con encuentros con personas que están en un camino similar. Por eso es importante rodearte de personas que están en el mismo camino. Es conveniente que crees o que pertenezcas a una comunidad de personas afines que se acompañan, se comprenden y se sostienen.

El mayor logro de una persona es pasar del ego al Ser: pasar de una vida vivida desde el miedo, la culpa o la obligación, a una vida vivida desde la confianza, el amor y la fe.


📖 ¿Dónde está este camino del Ego al Ser en el Árbol de la Vida?

En este Árbol de la Vida desarrollado por Shimon Halevi, vemos que está representado por el camino entre Yesod y Tiferet

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