SEMINARIO PRESENCIAL EN TOLEDO   ·  12 Y 13 DE SEPTIEMBRE
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BLOG DE GONZALO SIMÓN REY

Los inicios

Antes de mencionar la Tradición Toledana de la Cabála vamos a repasar la historia. Según la Tradición, cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, Dios se apiadó de ellos y envió al Arcángel Ratziel para que les entregara un libro, llamado “El Libro de Ratziel” o “El Libro de los Secretos de Dios”. Este cuerpo de conocimiento contenía la sabiduría y las leyes espirituales necesarias para que la humanidad pudiera retornar al paraíso. Este conocimiento comenzó a transmitirse oralmente a las personas más evolucionadas de la época (Enoch, los Patriarcas, los primeros reyes, los profetas, los santos y sabios de la época…). El conocimiento fue mantenido de manera discreta para evitar el mal uso, aunque casi se pierde en varias ocasiones por la corrupción, como por ejemplo en la época de Noé, quien tuvo que crear el arca para poder preservarlo.

La transmisión a través de los profetas y reyes.

El rey de Salem, Melquisedec, conocido como “el rey justo” inició a Abraham, transmitiéndole la sabiduría a través del ritual del del pan y el vino, simbolizando la teoría y la práctica de la Enseñanza. Abraham se lo transmitió a Isaac y, después, lo recibió Jacob tras la bendición de su padre. Uno de los hijos de Jacob, Leví, bisabuelo de Moisés, fundó la casta sacerdotal que fue la encargada de preservar el conocimiento espiritual. Moisés, posteriormente recibió la revelación de la Menorá, la cual representa también el Árbol de la Vida.

El conocimiento se siguió transmitiendo oralmente principalmente a través de la casta sacerdotal que fue la encargada de ungir a los Reyes. Así Samuel, de la tribu levítica, ungió al rey Saúl y al rey David. Luego, el sacerdote Sadoc y el profeta Natán ungieron al rey Salomón, quien llegó a poseer la llave del conocimiento y la sabiduría, gracias a la cual construyó el Templo acorde con la Enseñanza. Pero su adoración por otros dioses causó el fin del reino. Es interesante observar como, a pesar de que los reyes recibieron el conocimiento y la Enseñanza espiritual, cometieron errores, algunos muy graves. Este hecho nos indica que todo el mundo puede caer en la tentación, ya que ante todo, los humanos tenemos libre albedrío.

El conocimiento espiritual siguió transmitiéndose oralmente durante los siglos posteriores, destacando la Gran Asamblea de Ezra. Los místicos exploraron los secretos de la creación y la naturaleza del alma a través de los símbolos, los números, las letras hebreas y el Árbol de la Vida, lo que les permitió recibir los secretos ocultos de la Torá en forma de revelación. Los interesados en los aspectos esotéricos y ocultos de la Biblia, estudiaban los capítulos iniciales de Génesis y el libro de Ezequiel. Los cabalistas más famosos de la antiguedad fueron el Rabino Akiva y su discípulo Simón Bar Yojai, a quien algunos le atribuyen la redacción del Zohar, uno de los textos cabalísticos más importantes.

Esta línea de conocimiento también continuó a lo largo de la era cristiana temprana y con seguridad Jesús (Joshua ben Miriam) conocía la tradición cabalística judía. Se puede observar como su Enseñanza está impregnada de términos y preceptos ligados a la Enseñanza del Árbol de la Vida y a la Escalera de Jacob: por ejemplo, el término “reino de los cielos”, se refiere a Malkhut de Briah (Halevi). San Pablo, cuyo maestro era un gran cabalista, dio otro impulso a la enseñanza dentro del cristianismo.

El conocimiento dentro del judaísmo llegó por transmisión oral a las escuelas de Babilonia (Irak) y de Alejandría (Egipto) durante los primeros siglos de nuestra era. Un personaje importante fue Filón de Alejandría que contribuyó a su desarrollo y difusión. La Hokhmah Nestorah, es decir, la sabiduría oculta, continuó siendo la práctica discreta de unos pocos, hasta que a mediados del siglo IX llegó a Italia. De ahí se extendió hacia Alemania, donde fue desarrollada como una Kabbalah de orientación práctica y, al Oeste, hacia Francia y España, en una línea más filosófica.

La llegada a España y los inicios de la Tradición Toledana de la Cábala

Durante los siglos X y XI, la Enseñanza llegó a España por dos rutas principales:

La vía del norte, que llegó a Gerona, donde surgió una importante escuela de místicos cabalistas, a través de la revelación o la transmisión directa. Se dice que a los cabalistas de Gerona se les presentaba el profeta Elías para durante sus reuniones. De esta escuela surgieron figuras como Azriel de Gerona, Isaac el Ciego o Nahmanides. Fue esta escuela quien hizo público el Árbol de la Vida.

La vía del Sur: que ingresó por Andalucía, con influencias de la tradición filosófica griega, y se convirtió en la línea ligada a la razón.

En esa época se produjeron frecuentes excomuniones entre los rabinos de la Península, quienes debatían sobre la pureza del conocimiento y las fuentes de la Enseñanza. Estos debates ayudaron a que la Enseñanza se fuera refinando y depurando.

Un personaje clave en esta época fue Salomón Ibn Gabirol, nacido en Zaragoza en el siglo XI, y que vivió en Málaga y Granada. Fue él quien bautizó el conocimiento con el nombre de “Cábala”, que significa “recibir” y escribió el poema “Keter-Malkut”. Como puedes ver, ya se conocía el Árbol de la Vida y el nombre de las Sephirot hace más de 1.000 años.

Un par de siglos más tarde salió a la luz el Zohar o Libro del Esplendor. Algunos atribuyen su autoría a Moisés de León (español, que nació en Guadalajara y vivió en Ávila) y otros, como ya hemos comentado, a Shimon Bar Jojay. La obra se convirtió en el canon de autoridad de la cábala escrita.

La Cábala de Toledo

Las dos corrientes se fueron acercando y ambas se juntaron en Toledo, ciudad que se consolidó como centro cabalístico de gran relevancia, además de ser un importante centro de intercambio intelectual y cultural. Las personas más evolucionadas de la época se encontraban en Toledo. En el siglo XIII, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio, cabalistas, aristócratas y el propio rey Alfonso X, se reunían en diferentes lugares de Toledo para reflexionar y transmitir este conocimiento. Uno de los lugares principales fue la sinagoga de Santa María la Blanca (donde tuvimos una extraordinaria experiencia en el seminario de Toledo). Los cabalistas no se retiraban del mundo sino que participaban activamente en la vida de la ciudad y del reino: algunos eran financieros, otros comerciantes, había poetas, astrólogos, médicos, traductores…. Por el día participaban en la vida del mercado y por la noche reflexionaban sobre el conocimiento espiritual. Así surgió la línea toledana de la Cábala.

Esta línea tiene un componente teórico, psicológico y práctico y se caracteriza porque se puede utilizar el conocimiento en la vida diaria. Si bien la corriente toledana no es tan conocida como otras corrientes, ha dejado una huella significativa en la historia del misticismo judío y ha influido en tradiciones fuera del mundo judío.

Expulsión y dispersión del conocimiento

En el siglo XV, con la expulsión de los judíos de España en 1492, la tradición toledana salió de España. Enseñar Cábala fue considerado herejía y penado con la muerte en la hoguera. Los cabalistas se llevaron el conocimiento a aquellos lugares donde se asentaban. Especialmente relevante fue la ciudad de Safed, la cual se convirtió en el principal centro cabalístico del siglo XVI. Allí destacaron figuras como Yosef Caro, Moisés Cordovero, Isaac Luria, Abraham Alkabetz o Jaim Vital.

Este conocimiento no solo se transmitió en el mundo judío. Algunos intelectuales y místicos de la época transmitieron la Cábala en el mundo cristiano con mucho afán: En las obras de Santa Teresa de Jesús, se ven paralelismos con las enseñanzas del Árbol de la Vida; la principal razón es que un abuelo fue un converso del judaísmo y tuvo una gran influencia en la Santa. Otro ejemplo es Johannes Reuchlin que fue una de las figuras más influyentes en la transmisión de la Cábala en el mundo cristiano; de hecho aprendió hebreo para poder leer las escrituras originales y se interesó profundamente por la sabiduría mística contenida en la Cábala. Filósofos como Giordano Bruno y Pico della Mirandola exploraron la relación entre la Cábala y la metafísica, integrándola con el pensamiento hermético; Pico Della Mirandola creo lo que se conoció como Cábala Cristiana.

Renacimiento de la Tradición Toledana

Tras varios siglos de transmisión oral, la tradición toledana de la Cábala resurgió en Londres, en el siglo XX, donde Z´ev ben Shimon Halevi adaptó la enseñanza tradicional al lenguaje contemporáneo pero manteniendo los principios espirituales que conforman el Árbol de la Vida. Es decir, refinó el lenguaje de la Enseñanza espiritual para que pudiera ser entendible por nuestra generación. Desde un pequeño estudio en Londres, comenzó a transmitir la Enseñanza, y en apenas dos décadas formó una escuela internacional. En una de sus primeras visitas a España, Shimon Halevi hizo una celebración en la sinagoga de Santa María la Blanca, que representaba el retorno de la Cábala a España.

El pasado mes de Abril del 2025 realizamos un seminario en Toledo, donde se volvió a transmitir la Enseñanza en un seminario en castellano. Este seminario fue extraordinario y los participantes pudieron vivir en su piel lo que significa la transmisión de la Enseñanza de forma oral. Finalmente este conocimiento se puede volver a impartir en Toledo.

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