Cuando nacemos, recibimos un nombre que nos acompaña durante toda la vida. A medida que crecemos, este nombre de nacimiento recibe condicionantes y connotaciones psicológicas: los padres y profesores nos premian o castigan con este nombre, hay familiares y personas famosas que se llaman igual que nosotros… Es decir, el nombre se va asociando a una identidad concreta y se carga de una determinación inconsciente. Así puede estar asociado a expectativas familiares, a premios o a castigos, o etiquetas sociales y a lo que forma el “programa del ego”.
Es frecuente que cuando alguien comienza a vivir desde Tiferet sienta la necesidad de cambiarse de nombre. Incluso en algunas escuelas espirituales, cuando el candidato ha pasado por su iniciación, le invitan a que lo haga. En los conventos y monasterios no se llama a los religiosos por su apellido, es decir, pasan a ser Fray Juan o Sor María. ¿Por qué hacen esto? Porque quieren diferenciar la vida de la persona en el mundo civil de su nueva vida espiritual.
El nombre: Conectar con la esencia de Tiferet
Cuando una persona comienza a vivir desde Tiferet, algo cambia en su forma de vivir la vida. Ya no se identifica tanto con su pasado, sino que intenta vivir desde su esencia. Cuando esto ocurre muchas personas sienten que su nombre no representa su faceta espiritual. No porque haya algo erróneo con su nombre de nacimiento, sino porque no le define totalmente. El nombre anterior es una versión pasada de uno. Al vivir desde Tiferet entramos en otra dimensión de la realidad, y vivimos desde nuestra esencia, desde nuestra alma. Es frecuente que las personas sientan que prefieren llamarse por un nombre más acorde con su esencia que con el programa del ego.
Imagínate que te llamas Carlos, pero que sientes que tu nombre verdadero es “Ananda” por poner un ejemplo. Entonces cuando estás en tu trabajo, en el supermercado, hablando con los vecinos te llaman Carlos y respondes a ese nombre. Pero en otras situaciones, cuando te colocas en Tiferet, cuando quieres hacer una escucha activa, cuando quieres estar presente te nombras a ti mismo Ananda. Entonces vives la situación desde Tiferet, desde tu Ser en lugar desde tu ego. Es decir, el nuevo nombre te ancla en Tiferet. Incluso puedes vivir la misma situación desde dos realidades: desde el punto de vista social y desde el punto de vista espiritual.
El nuevo nombre en el mundo artístico.
En el mundo artístico esto también ocurre. Muchos escritores firman con pseudónimos. Un escritor, un músico o un creador adopta un nombre que refleja mejor su esencia. Esto es una forma de alinearse con su esencia creativa.
En mi caso, los libros los firmo con el apellido de mi abuela materna en lugar de con el apellido de mi abuelo materno. Ella se apellidaba Rey, era de Toledo, tenía una belleza interior impresionante. Entonces hice ese pequeño cambio de apellido para diferenciar mi etapa como escritor espiritual de mi etapa anterior en el mundo financiero.
Cuando alguien cambia de vida, deja un trabajo, inicia un camino creativo o espiritual, o atraviesa una transformación profunda, surge una necesidad de expresar ese cambio también hacia fuera. Es parecido a lo que ocurre cuando cambiamos el estado civil, de soltero a casado. Por eso los artistas quieren diferenciar también su faceta creativa (que lleva un nombre asociado) con su faceta civil.
Una meditación para encontrar tu nuevo nombre
Ahora puedes hacer la siguiente meditación-visualización. Con el ojo de tu imaginación puedes dirigirte hacia un templo sagrado y te colocas en el centro del templo, justo debajo de un haz de luz que viene desde la cúpula del templo. Te colocas en un estado de conexión profunda. Tras varios minutos en ese estado quizás te venga a la mente un nombre. Medita sobre él y observa si sientes que tiene que ver con tu esencia. Si es así, este nombre puede ser tu nombre espiritual.
Después un guía que te lleva a una fuente sagrada, y, alrededor de la misma hay un estanque. Sabes que ese lugar es especial. Te sumerges en el agua y sientes cómo te limpia, cómo suelta todo lo que ya no necesitas de tu pasado. Es un momento de renovación profunda. Al sacar la cabeza el guía te pregunta: “¿Cuál es el nombre que quieres utilizar para expresar tu esencia? Permite que surja sin esfuerzo. Cuando lo pronuncies, obsérvate. Siente qué cambia en ti. Ese nombre puede acompañarte a partir de ahora.
Una vez que has pronunciado tu nombre te sumerges de nuevo en el agua. Quizás tengas alguna visión concreta debajo del agua como si fuera un bautismo. Cuando sales del agua te encuentras con un montón de familiares y guías que te dan la enhorabuena. Algunos incluso te empiezan a llamar por tu nuevo nombre. ¿Cómo te sientes tras este bautismo? ¿Quién está ahí? ¿Qué es lo que te dicen? Tu guía ahora te acompaña al templo sagrado y vuelves a colocarte debajo del haz de luz, meditando sobre tu nuevo nombre. Este nombre te permitirá anclarte a partir de ahora en Tiferet. Quédate en este estado meditativo pensando cómo vas a utilizar tu nuevo nombre.

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