Dedicar un día a la semana a disfrutar tiene grandes ventajas. Vivimos en un entorno que valora la productividad constante, la exigencia pero olvida que el alma y el cuerpo necesitan alegría, descanso, disfrute. Sin ese descanso la vida se hace muy ardua.
Hay personas se sienten culpables cuando no están haciendo algo “útil” y, por eso, están todo el tiempo “produciendo”. Sin embargo, parar es necesario: Un paseo por el parque, una comida tranquila, una tarde sin reloj, una siesta, una mañana sin obligaciones, bailar, nos ayuda a que veamos la vida desde una perspectiva mucho más amplia. Cuando una persona se permite un día de disfrute, se conecta consigo mismo. Empieza a recordar que no ha venido solo a resolver problemas, sino también a experimentar la belleza, la alegría, la bondad, la abundancia…
Por eso, dedicar un día a la semana al disfrute es algo muy recomendable. No hace falta irse de viaje ni hacer grandes planes: basta con bajar el ritmo y conectarnos con la vida.

2. ¿Cómo colocamos esta situación en el Árbol de la Vida?
A medida que nos hacemos mayores, asumimos más responsabilidades: trabajo, familia, dinero, compromisos, hipotecas, preocupaciones. Incluso las vacaciones, las Navidades, se vuelven una obligación. Nos vamos cargando con más peso y la vida se convierte en una lista interminable de asuntos pendientes.
En el Árbol de la Vida, cuando esto ocurre, es porque la persona se ha colocado en el lado izquierdo del Árbol, el cual se relaciona con la estructura, la disciplina, la exigencia, el perfeccionismo. Todo esto puede ser necesario, pero en su justa medida. Cuando un exceso del “lado izquierdo” predomina demasiado, la persona se vuelve rígida, tensa y severa consigo misma. Si quieres conocer en profundidad el Árbol de la Vida puedes ver este curso completo: https://gonzalorey.es/curso-completo-el-arbol-de-la-vida/
Cada vez nos encontramos más con personas responsables, cumplidoras y capaces, pero que han olvidado cómo disfrutar. Personas que sienten que si aflojan un poco, su mundo desmoronará. Y así, sin querer, viven en una tensión y angustia permanente. Para equilibrar esta situación podemos activar Nezah en el Árbol de la Vida. Nezah está relacionada con el disfrute, con el placer sano, con la contemplación de la belleza, con vivir la vida. Cuando una persona activa Nezah, se puede relajar sin sentirse culpable y puede disfrutar de una música inspiradora, una conversación agradable, una comida compartida, del mar, del Sol, del silencio…
Esto tiene efectos muy beneficiosos: la persona equilibra su Árbol de la Vida, su mente descansa, las cosas se colocan en su justo lugar, vive con más alegría.

3. Un ejercicio sencillo: un día para no hacer absolutamente nada
Te propongo un ejercicio simple: elige un día a la semana para no hacer absolutamente nada y disfrutar. No se trata de caer en la apatía, sino de permitirte soltar cualquier obligación y ser capaz relajarte. Un día en el que no tengas que producir, demostrar ni resolver.
Puedes escoger, por ejemplo, el sábado o el domingo y liberarlo de cualquier tarea o responsabilidad. Quizá al principio puede ser incómido. Es normal. Muchas personas descubren que no saben descansar o relajarse, porque siempre han asociado su valor a estar haciendo algo. Pero precisamente por eso este ejercicio es tan valioso. Te enseña a sentir que tu existencia tiene valor incluso cuando no produces. Esto te ayudará a pensar mejor, decidir mejor, descansar mejor, vivir mejor. Haciendo menos se gana más.