… y cómo puedes subsanarlo con el Árbol de la Vida?
Hay personas que tienen claro que quieren decir no, pero cuando se les presenta la situación, aun así dicen que sí. ¿Por qué ocurre esto? Aunque a nivel consciente tienen claro que prefieren decir que no, a nivel inconsciente operan unas fuerzas que le “obligan” a decir que sí.
Este desequilibrio interno de fuerzas lo podemos situar en el Árbol de la Vida para ver cómo podemos rectificar la situación. En este esquema puedes observar en qué tres Sefirot principales vamos a centrarnos para analizar la situación.

1. Yesod: la búsqueda de aprobación
Yesod está ligado al ego y a su programa. Este programa se basa en 3 pilares principales: la búsqueda de aprobación, la necesidad de seguridad y el deseo de control. Cuando éramos pequeños se formó este programa del ego. Entonces, para recibir el amor y la aprobación de los padres, los hijos se han visto obligados a ceder a su deseo a cambio de sentirse amados y recibir el alimento.
Esa conducta se continuó a lo largo del tiempo y la consecuencia en una persona adulta es que es frecuente que tienda a seguir buscando aprobación, aún a costa de traicionarse. Además esta conducta suele acompañarse por una serie de pensamientos inconscientes que operan en la parte de abajo del Árbol:
- “Si digo que no, no me van a querer”
- “Para pertenecer, tengo que renunciar a lo que quiero”
- “Mi valor depende de la aprobación externa”
Mientras se mantengan este tipo de pensamientos, aunque la persona quiera decir que no va a estar condicionada a decir que sí.
2. La tríada del alma: desequilibrio entre Hesed y Gevurah
Está búsqueda de aprobación también produce un desequilibrio en la tríada del alma, que es el lugar donde se equilibra el dar y el recibir. En este diagrama del Árbol de la Vida ligado a la psique y desarrollado por Shimon Halevi se puede ver dónde está la tríada del alma:

El desequilibrio por la búsqueda de aprobación, produce un exceso de Hesed frente a Gevurah. Este desequilibrio hace que la persona tienda a:
- Dar más de lo que recibe.
- Estar siempre disponible.
- Priorizar al otro antes que a sí misma.
- Tener dificultad para poner límites.
Entonces ya no solo son pensamientos los que le influyen, sino también patrones de comportamiento que se inician en la triada del alma.
3. Binah: la creencia limitante de fondo
Los pensamientos ligados a Yesod, a base de ser repetidos durante mucho tiempo se convierten en creencias limitantes, las cuales se encuentran en Binah, y van a influir en el resto del Árbol de la Vida de la persona. Estas creencias serían por ejemplo:
- “No valgo lo suficiente”
- “No soy tan importante como los demás”
- “Si me priorizo, soy egoísta”
- “No merezco recibir”
Entonces este sistema de creencias en Binah, ya cristalizado, hace que la persona vea la vida y se posicione bajo ese paradigma negativo, y aunque quiera algo, su sistema no se lo va a permitir, al no sentirse merecedor.
¿Cómo equilibrar este conflicto interno?
Ya hemos identificado el conflicto y lo hemos situado en el Árbol. Para resolverlo vamos a trabajar en las 3 Sefirot que hemos nombrado. Para ello lo que se puede hacer es lo siguiente:
- En Yesod comenzamos a soltar la necesidad de aprobación. Entonces nos damos cuenta que no necesitamos que nadie nos apruebe para saber que somos una persona valiosa.
- En Hesed comenzamos a priorizarnos y a darnos primero a nosotros en lugar de dar primero a los demás.
- En Binah trabajamos con la idea limitante negativa para transformarla. En este artículo puedes ver cómo cambiar el sistema de creencias: https://gonzalorey.es/como-cambiar-el-sistema-de-creencias/
A medida que hacemos este trabajo en las 3 Sefirot, nuestro Árbol también se tenderá a equilibrar, tanto a nivel de la triada del alma como en la parte superior.