Muchas personas desean ser libres, pero sin darse cuenta entregan su energía y su poder a otras personas. La necesidad de aprobación, el deseo de ser queridos o el resentimiento hacia quienes nos han hecho daño son algunas de las maneras en las que perdemos nuestra energía y el poder. Recupera tu poder. Vuelve a tu centro. No dependas de circunstancias externas para sentirte bien. Este es en realidad el trabajo espiritual.
Las formas invisibles de entregar nuestro poder
La mayoría de las veces no entregamos nuestro poder de manera consciente, sino que lo hacemos por hábitos inconscientes de nuestro programa del ego. Recuerda que el ego busca la aprobación, la seguridad o el control. Entonces entregamos nuestro poder cuando necesitamos que alguien nos apruebe o nos valide. Si una persona nos presta atención nos sentimos bien, pero si no lo hace, nos sentimos peor. Si alguien externo nos valida entonces sentimos que tenemos valor, si no lo hace, pensamos que somos poca cosa. Esto nos hace depender del criterio de valoración de los otros.
Otra forma de perder el poder interior es intentar que todo esté controlado. La vida tiene una parte de incertidumbre y aventura y eso es justo lo bonito. Si quieres que todo esté perfecto, seguro, sin ninguna incertidumbre, vas a necesitar muchísima energía para tenerlo todo bajo control. Mantener todo como está es ir en contra del flujo de la vida que se mueve constantemente. Es hacer una foto e intentar que la vida se congele en esa foto.
El resentimiento: la otra persona sigue teniendo poder
Una de las mayores fugas de energía y es por el resentimiento. Cuando seguimos resentidos con alguien durante mucho tiempo le seguimos dando poder y energía. Por un lado le estamos castigando con nuestro enfado, pero por otro tenemos que alimentar una y otra vez aquello que ocurrió.
Imaginemos a una persona que fue engañada por un socio. Han pasado cinco años, pero continúa pensando cada día en lo sucedido. Sigue hablando del tema, queriendo vengarse de la otra persona y esperando que el otro reconozca su error. Aunque la situación terminó hace tiempo, continúa entregando gran parte de su energía a ese acontecimiento. Esto no le permite avanzar, no le deja mirar hacia delante. Puedes leer el artículo de la semana pasada sobre no mirar atrás y la importancia de mirar hacia delante. https://gonzalorey.es/mirar-hacia-delante/
Detrás del resentimiento suele existir una exigencia: queremos que la otra persona cambie, pida perdón o repare el daño. Pero lo más seguro es que no lo haga. Cada persona tiene su camino de aprendizaje. Nosotros debemos centrarnos en el nuestro. Perdonar no significa aprobar lo que ocurrió, sino que significa dejar de entregar nuestra energía a lo que no podemos cambiar. Por eso el perdón siempre es con uno mismo. Si perdonas al otro dejas de darle energía, dejas de intentar que cambie.
Recuperar el poder interior y volver a nuestro centro.
A partir de ahora intenta recuperar el poder. No podemos controlar lo que otras personas piensan o hacen. Tampoco podemos controlar sus decisiones, sus emociones ni sus comportamientos. Solamente nos vamos a frustrar. Entonces te invito a que tengas una actitud generosa y alegre contigo. Olvídate de los demás, de lo que te hicieron o no hicieron. Vuelve a tu centro. Céntrate en ti y conéctate con tu verdadera esencia. Háblate como un verdadero amigo. Mira la vida con magnanimidad. https://gonzalorey.es/magnanimidad/
Colócate en Tifieret y di lo siguiente: “Recupero mi energía, recupero mi poder. Me amo. Amo a la vida”

Si aún no conoces el Árbol de la Vida puede leer estos artículos ¿Qué es el Árbol de la Vida? o Beneficios de conocer el Árbol de la Vida o apuntarte a este curso completo https://gonzalorey.es/curso-completo-el-arbol-de-la-vida/