Tiferet ocupa el lugar central en el Árbol de la Vida. Representa el corazón del Árbol y se conoce como el lugar de la Verdad, la Belleza y la Bondad. Una función de Tiferet es la del observador honesto. Desde ahí podemos ver nuestra vida con objetividad y observar las diferentes partes de nuestro Árbol psicológico (nuestras reacciones, sentimientos, pensamientos, emociones…). Gracias a esta observación nos hacemos responsables de lo que nos ocurre, sin culpabilizar a los demás. Para el ego siempre son los demás los responsables: la pareja, los padres, el gobierno, los vecinos… Pero en Tiferet decimos: “si esto está ocurriendo en mi vida, quizá hay algo en mí que debo revisar”.
También, desde el observador honesto, hacemos conscientes los patrones de nuestra vida. Si observamos un patrón que nos hace daño, nos podemos preguntar: “¿Por qué estoy repitiendo este patrón?, ¿cómo estoy alimentando esta situación?, ¿qué es lo que tengo que rectificar?”, “¿por qué me ocurren siempre el mismo tipo de cosas?”. Al hacernos 100% responsables y observar nuestros patrones, recuperamos el poder de nuestra vida. Imagina que una persona promete algo y luego no lo cumple. El ego dice: “los demás me presionan para que haga cosas, soy débil”. El observador honesto dice: “¿por qué digo que sí cuando realmente quiero decir que no”. Y, desde ahí, empezamos a ver las fuerzas inconscientes que manejan nuestra vida.
Imagínate una persona que siempre llega tarde a sus citas, al trabajo, etc. Y sin darse cuenta pierde un montón de opciones en la vida. Puede decir, “es que yo soy así” o puede llegar a un punto donde dice: ¿cuál es el motivo inconsciente por el que siempre llego tarde?
La recapitulación de la vida mientras vivimos
Muchas tradiciones espirituales comentan que justo después de fallecer realizamos la revisión de nuestra vida. Y esto lo hacemos con nuestra alma, con nuestro Yo Superior, con nuestros guías. Durante esa recapitulación analizamos las situaciones por las que hemos pasado (tanto las armónicas como las inarmónicas) y obtenemos lecciones valiosas.
Lo interesante, es que, colocándonos en el lugar del observador honesto (Tiferet) no tenemos que esperar al final de nuestra vida para hacer esta recapitulación. La podemos hacer ahora y de forma constante. Un ejercicio muy interesante es una vez a la semana hacer un repaso de nuestro Árbol de la Vida. Aquí puedes hacer esta recapitulación semanal: https://gonzalorey.es/evaluacion-arbol-de-la-vida/
Este ejercicio nos ayuda a rectificar, porque cuando vemos algo que no está en armonía podemos cambiarlo. Así, podemos pedir perdón, cambiar una conducta, ordenar una relación, tomar una decisión más coherente o equilibrar las tríadas del pensamiento, sentimiento y acción. Es decir, rectificamos mientras vivimos.

El proceso de rectificación
El trabajo espiritual con el Árbol de la Vida es, en realidad, un trabajo de rectificación. No estamos aquí para machacarnos o para condenarnos al infierno. Estamos aquí para ir rectificando aquellos desequilibrios que se van produciendo. ¿Me estoy yendo al lado derecho o al izquierdo del Árbol?, ¿Estoy tratando bien a mi cuerpo?, ¿qué imagen tengo de mí en Yesod?, ¿qué pensamientos estoy alimentando?, ¿cómo están mis relaciones en Nezah?, ¿hay coherenciaentre lo que pienso, siento y hago?… y así con todo el Árbol.
Al rectificar recuperamos energía, la vida se vuelve más ligera y más alegre. Cada vez que rectificamos nos hacemos más libres, puesto que eliminamos patrones y bloqueos que están en nuestro Árbol.
Puedes profundizar también en estos artículos:
https://gonzalorey.es/que-es-el-arbol-de-la-vida/
https://gonzalorey.es/el-proceso-de-perdon-retoma-tu-poder/
https://gonzalorey.es/pensar-sentir-hacer/